lunes, 1 de octubre de 2012

Reseña: Otto von Bigsmark

Dentro de su gama de ciencia ficción a 28 mm, la marca Scibor - Monstrous Miniatures tiene varias figuras realmente interesantes, como por ejemplo Aaargh2D2, un orco camuflado dentro de la carcasa agujereada del robot R2-D2. Hace tiempo también puso a la venta tres Sturmgrenadier enanos, seguidos poco después de otros cuatro ogros germánicos con nombre propio: Manfred von LefthoffenPaulus von HinternburgUlrik von OctoberfestOtto von Bigsmark. Siempre me gustaron estas figuras, y por fin hace unas semanas me decidí a comprar uno de los ogros de aspecto más prusiano para utilizarlo como guardaespaldas del comisario o machaca del Cuartel general de mi ejército de Death Korps of Krieg.

No la pedí directamente a la página oficial de Scibor, sino a través de la tienda inglesa Maelstrom Games (impecable, como siempre), así que no puedo opinar sobre su servicio o rapidez. El caso es que, como todas las figuras o complementos de Scibor, Otto von Bigsmark viene en un simple blister transparente con un cartón en la parte trasera con la foto de una de sus figuras, a modo de tarjeta de visita.


Una de las cosas que más me sorprendió fue esta forma de hacer el molde del cuerpo: llega exactamente hasta el largo del abrigo, y de ahí para abajo, todo está cortado y viene aparte en otra pieza de molde. En esta foto se ve cómo la línea del abrigo marca también la línea de corte del revólver, estando su cañón en una pieza independiente junto con el pincho del pickelhaube y las dos botas. En un principio pensé que iba a ser difícil separar las botas por el grosor de la resina a cortar, pero es un material muy blando y que se trabaja de maravilla con un simple cutter. El cañón es más delicado, sobre todo el punto de mira que tiene un bebedero justo pegado a él (igual que el filo del sable, cuyo molde está hecho longitudinalmente a la hoja), pero con un poco de cuidado la resina no da ningún problema.


Obviamente, la unión de todos estos elementos es el punto flaco de la miniatura (al menos, antes de pintarla), ya que desde esta perspectiva vemos cómo hace un efecto muy feo que las botas terminen en un mazacote macizo, que se supone sería el interior del abrigo. Aún así siempre se puede dar un poco de forma a las arrugas por el borde con ayuda de una cuchilla, ondulando la línea recta en la que termina para darle algo de vuelo a la prenda. También hay un pequeño fallo en el revólver ya que, al igual que el resto del cuerpo, termina totalmente recto justo al final del chaquetón, pero la pose de la mano hace que la pistola quede inclinada, por lo que a la hora de pegar el cañón notamos que no queda alineado con ella. Así pues tuve que añadir un poco de masilla verde para "terminar" la forma del tambor y la recámara, de forma que el cañón pudiese quedar en línea con todo ello.


Aún así, a pesar de la primera impresión de que pueda ser una figura "basta" (por el revólver, muy liso, o sobre todo el efecto que causa el mazacote de resina del cuerpo con un acabado tan brusco a la altura de las rodillas), el efecto final es muy prometedor y compone una miniatura realmente interesante, que destacará en cualquier ejército. Además, como es habitual en esta marca, incluye una peana texturizada con piedras y tierra, lo cual siempre añade un toque especial al acabado. Si estáis buscando un general inusual para vuestro ejército, un personaje exótico para un JdR de ambientación steampunk, o un líder con carisma para esa unidad de ogretes triste y apagada, por 13 euros Scibor Miniatures tiene la solución.


Kushtar

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