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viernes, 11 de abril de 2014

Artículo: La Operación Fischfang

Traducido con permiso expreso de FoW
Título original: Operation Fischfang
Autor: Ken Camel
Enlace original: www.flamesofwar.com
Traducción: Marcos García (Kushtar)

Los tumultuosos primeros días tras los desembarcos aliados en Anzio hicieron reaccionar a los alemanes bajo el mando del Feldmarschall Kesselring con una bien planificada estrategia defensiva. Aunque con cierta improvisación, debido a la ubicación dispersa de las menguantes reservas germanas, el ya operativo 14º Ejército empezó a acumular fuerzas apenas tres días después del desembarco.

La respuesta de Hitler a esta invasión tenía buena pinta sobre el papel y la capacidad casi sobrehumana de los alemanes para rapiñar cualquier tropa, vehículo o pertrecho utilizable fue una vez más asombrosa. Llegaron de todo el continente italiano unidades con blindados pesados e infantería veterana, reforzando al instante las filas del 14º Ejército. Desde la Guarida del Lobo, el cuartel general de Hitler, la balanza se inclinaba claramente del lado alemán.


Los números estaban a su favor y sus tanques pesados superaban con mucho a cualquier cosa que los aliados pudiesen desplegar sobre el campo de batalla. Un ataque rápido contra las divisiones de infantería americanas e inglesas en las playas era una apuesta sobre seguro, un éxito rotundo que eliminaría la cabeza de playa aliada y que sería un empujón de moral muy bien recibido entre las tropas para empezar 1944 con buen pie. Así nació la Operación Fischfang, el contraataque alemán para recuperar Anzio.


Pero, porque siempre hay un pero, el mal tiempo y sus efectos desastrosos sobre el terreno, así como la supremacía aliada en artillería y apoyo aéreo, se combinaron para igualar las tornas frente a los planes de victoria rápida de los alemanes. El invierno italiano afectó al terreno llano de la zona hasta convertirlo en una ciénaga embarrada; las pocas carreteras que el gobierno de Mussolini había construido en la zona se convirtieron en embudos que canalizaban todo el movimiento de blindados, ya que atravesar campo abierto demostró ser una tarea casi imposible.

Dos divisiones de Granaderos, dos divisiones de Granaderos Panzer y una división Panzer fueron designadas para atravesar las líneas aliadas y partir su cabeza de playa en dos. Además, se enviaron varios regimientos y batallones independientes de infantería motorizada, Panteras, Tigres y Elephant en apoyo al contraataque principal para darle la pegada necesaria para eliminar cualquier resistencia. 


Frente a todo ello había dos divisiones de infantería, una británica y otra norteamericana, apoyadas por un batallón independiente de tanques y otro de cazacarros. Los combates librados hasta entonces habían mermado las fuerzas de las divisiones aliadas, mientras que las tropas germanas designadas para el asalto habían recibido refuerzos de regimientos de infantería adicionales. También había disponible cierto apoyo aéreo de la Luftwaffe para eliminar de los cielos las molestas avionetas de Observación Aérea y reducir el impacto del apoyo artillero aliado disponible.

Todo hacía presagiar que sería una operación fácil con la que recuperar el prestigio perdido y ponerles a los aliados un ojo morado. La ofensiva empezó bien con la toma de "La factoría", el edificio principal de un programa italiano de cooperativas agrarias en la carretera de Roma a Anzio. Esto hizo retroceder a los ya castigados británicos de la 1ª División hacia las playas de Anzio. La siguiente fase era el asalto del regimiento de élite Lehr, junto con la 715ª División de Infantería Motorizada reforzada por un regimiento de Granaderos Panzer, con la intención de hacer un boquete en la 45ª División de Infantería norteamericana que cubría la única carretera de acceso a Anzio.


Los veteranos de la 3ª División Panzergrenadier y la 26ª División Panzer, equipada con un batallón de nuevos tanques Pantera, un batallón de Tigres y un batallón de cazacarros pesados Elephant, estaban a la espera para ampliar y explotar cualquier brecha que se abriese. El plan estaba en marcha. El Regimiento Lehr lideraría el ataque para maximizar el efecto propagandístico de la victoria.

Sin embargo, los primeros informes de los combates no fueron tan halagüeños. El Regimiento Lehr sufrió grandes bajas y perdió a casi todos sus oficiales durante el primer ataque, por lo que tuvo que retirarse con presteza de primera línea. La 715ª División de Infantería consiguió hincar el diente en las posiciones de la 45ª División norteamericana, pero también a un precio terrible. La artillería y aviación aliadas estaban diezmando a las tropas alemanas que avanzaban hacia la playa, causándoles casi un 70% de sus bajas en combate. Aún así, el asalto germano continuó con la aparición de la 362ª División de Infantería.


Las bajas aumentaron en ambos bandos. La línea defensiva aliada era cada vez más tenue, pero las bajas germanas eran tan elevadas que la infantería había detenido casi por completo su avance. Las estrechas carreteras y los campos embarrados hacían que los poderosos blindados alemanes tuviesen que permanecer siempre sobre el pavimento, lo cual permitió a los aliados concentrar su fuego artillero con gran eficacia. Aún así, a pesar de sus bajas atroces, los alemanes alcanzaron la última línea defensiva aliada.

La defensa  de los aliados se resquebrajaba. Todo hombre capaz de sostener un rifle fue enviado a primera línea. Sólo la implacable artillería se interponía entre los blindados alemanes y la playa de Anzio cuando empezó el último asalto. La orden desesperada de usar los obuses de artillería en fuego directo contra los blindados germanos resultó devastadora, frenó el ataque en seco y evitó la captura de la cabeza de playa.

El contraataque de la Operación Fischfang había fallado y la playa estaba a salvo. Ambos bandos habían sufrido tal cantidad de bajas que no pudieron hacer otra cosa que atrincherarse en posiciones defensivas. Ahora todo dependía de qué bando iba a poder recibir refuerzos con más rapidez, carrera que ganaron los aliados gracias a su superioridad aérea y artillera para proteger los desembarcos de tropas posteriores. Pero ambos contendientes habían quedado tan agotados que la batalla final por Anzio iba a posponerse aún hasta la Operación Búfalo, en mayo de 1944.

viernes, 4 de abril de 2014

Artículo: El tanque Churchill (II)

Traducido con permiso expreso de FoW
Título original: The Churchill Tank
Autor: Richard Chambers
Enlace original: www.flamesofwar.com
Traducción: Marcos García (Kushtar)


Churchill IV (NA 75) (Unas 200 unidades producidas)
El Churchill IV (NA 75) fue un experimento de campo para intentar rectificar lo que parecía un mal rendimiento de la munición de alto explosivo de 6 libras. Básicamente se trataba de combinar las excelentes capacidades todoterreno del Churchill con el más que probado cañón principal de 75 mm de tanques Sherman norteamericanos dañados.

El mantelete y el cañón de los Sherman se montaban directamente sobre el frontal de la torreta del Churchill, aunque el cañón se rotaba 90 grados para que pudiese ser cargado desde la izquierda, para ajustarse a la distribución de los tripulantes ingleses dentro de la torreta.

Esta combinación demostró tener bastante éxito y el Churchill se graduó con honores como excelente plataforma de artillería. Unos 200 Churchill fueron reconvertidos de esta forma para adoptar el cañón americano de 75 mm entre abril y junio de 1944. El nombre NA 75 proviene de África del Norte (North Africa), donde se realizaron las primeras conversiones y el 75 es por el calibre del cañón. Los Mark IV (NA 75) se desplegaron en grandes cantidades por primera vez en junio de 1944 en Italia, donde se agruparon en las 21ª y 25ª Brigadas Blindadas.


Churchill V CS (241 unidades producidas)
El Churchill V CS era la versión de apoyo cercano (Close Support) del Churchill IV, equipado con un obús de 95 mm en lugar del cañón principal. Este obús es fácilmente reconocible por su corta longitud y porque llevaba un contrapeso evidente en su bocacha.

El Mark V solía destinarse a los escuadrones de Cuartel General, para conferir a su unidad un arma robusta con la que enfrentarse a cañones anticarro y disparar munición de humo con la que cortar la línea de visión de aquellos a los que no pudiese eliminar.


Churchill VI (200 unidades producidas)
El Mark VI era básicamente un Churchill IV rearmado con un cañón Mk V de 75 mm. También se hicieron otras mejoras menores en el diseño, pero sólo se llevaron a cabo unas pocas por la inminente llegada del Mark VII y porque daban mejor servicio los Churchill III y IV originales con el mismo cañón de 75mm.


Churchill VII (1.600 unidades producidas)
El Churchill Mark VII fue el último modelo de producción del tanque de infantería Churchill, e incluía muchas mejoras respecto al Mark VI como un aumento sustancial del blindaje, que en los puntos más gruesos alcanzaba entre 102 mm y 152 mm. El Mark VII tenía una torreta mejorada de construcción compuesta de fundición/soldadura, con un reborde en ángulo que recorría la parte inferior de la misma para reducir las trampas de proyectil.

La disposición de la torreta se mejoró para un acceso más fácil de la tripulación y se equipó con una cúpula elevada para que el comandante tuviese mejor visibilidad durante el combate.

Muchos Churchill VII se convirtieron en tanques lanzallamas Crocodile. De hecho, en Normandía el 141er Regimiento de los Cuerpos Blindados Reales estaba equipado completamente con Crocodiles. Algunos tanques Mark VII fueron enviados como reemplazo a unidades normales de carros de infantería, donde fueron rápidamente requisados por los comandantes de pelotón o escuadrón como vehículos personales.

El Churchill VII sirvió en Normandía y Francia, Holanda, Italia y Alemania.


Churchill VIII CS (Número de unidades desconocido)
El Mark VIII CS tenía la misma relación con el Churchill VII como el Mark V CS con el Mark IV. No era más que una versión de apoyo cercano del Churchill VII, equipado con un obús de 95 mm en lugar del cañón principal. Se produjeron pocos y menos aún entraron en combate a finales de la guerra.


Churchill ARV (Armoured Recovery Vehicle)
Se desarrollaron dos Vehículos de Recuperación Blindados durante la guerra. El primero, conocido como Churchill ARV I, usaba la barcaza sin torreta de un Mark I sobre la cual se situaban cabestrantes, cables, enganches y una grúa plegable con estructura en ‘A’. El segundo modelo, el Churchill ARV II, era más puntero y usaba el chasis de un Mark III o IV. Tenía una estructura fija que reemplazaba a la torreta, con un cañón falso en ella, así como una grúa fija detrás con un cabestrante y una pala de anclaje.

viernes, 28 de marzo de 2014

Artículo: El tanque Churchill (I)

Traducido con permiso expreso de FoW
Título original: The Churchill Tank
Autor: Richard Chambers
Enlace original: www.flamesofwar.com
Traducción: Marcos García (Kushtar)


A lo largo de toda la guerra el Ejército Británico contó con tres clases diferentes de tanques. Los tanques ligeros tenían funciones básicamente de reconocimiento, mientras que los tanques de crucero eran tanques de artillería que cumplían casi el mismo papel que los tanques medios en el resto de países en conflicto.

Era en el tercer tipo, los tanques de infantería, donde los británicos se salían de la norma adoptada por casi todas las demás naciones, cuyos tanques pesados solían ser asesinos de cañones descomunales diseñados para dominar los campos de batalla por el terror y su potencia de fuego. Los tanques pesados británicos eran tanques de infantería, como el Matilda y el Churchill. Estos vehículos se desarrollaron con la única misión de apoyar a la infantería en sus ataques. Así pues el Churchill se proyectó desde el principio como un carro de combate que debía moverse a la misma velocidad que los soldados, y ser capaz de cruzar terreno acribillado a cráteres de artillería, trincheras y demás obstáculos comunes como alambre de espino o parapetos. También tenía más blindaje que los tanques de crucero, para aguantar el fuego anticarro de los cañones de los emplazamientos defensivos mientras avanzaba hacia ellos.

El Churchill fue diseñado y construido en una época de la guerra que marcaba las horas más bajas de Gran Bretaña: el ejército inglés sólo contaba con 100 tanques operativos para todos los frentes abiertos, por lo que este tanque fue enviado a primera línea sin la habitual batería de pruebas y prototipos. De hecho el fabricante, Vauxhall Motors, incluía en cada carro de combate un manual de instrucciones en el que reconocía abiertamente los problemas acuciantes conocidos de estos modelos y pedía que los soldados que recibiesen los nuevos Churchill informasen de cualquier incidencia detectada en su uso, para poder ir solucionándolas en futuras versiones.

La historia del tanque Churchill, que tuvo unos inicios tan poco prometedores y un debut en combate tan desastroso como el desembarco de Dieppe, dibuja un paralelismo muy interesante con el propio Ejército Británico.

Desde los combates en el Norte de África hasta la victoria final en ese continente, en Italia y por todo el norte de Europa, el Churchill dejó una impronta duradera y terminó la guerra con una buena reputación.

En 1942, con la guerra en el Norte de África en un momento crítico, Winston Churchill (por entonces Primer Ministro y ministro de defensa de Gran Bretaña) dio un discurso histórico en la Casa de los Comunes. Enfrentado a una moción de censura, Churchill pronunció un soliloquio de 90 minutos durante el cual un miembro del Parlamento le hizo una malintencionada pregunta acerca del fiasco del ya conocido como el 'tanque Churchill'. 
"Este tanque," respondió Churchill con inocencia, "fue encargado directamente sobre la mesa de dibujo y se fabricaron grandes cantidades en poco tiempo. Como se puede esperar en tal caso, tenía muchos defectos y problemas de concepción, y en cuanto tales taras fueron evidentes fue apropiadamente bautizado como Churchill."
"Estos defectos ya han quedado subsanados," añadió. "No me cabe ninguna duda de que este tanque demostrará ser finalmente una formidable, colosal y práctica arma de guerra."
Esta broma a costa de sí mismo tuvo como respuesta una sonora carcajada de deleite por parte de la bancada de parlamentarios; en la siguiente votación, la moción de censura contra el Primer Ministro fue rechazada por un aplastante 475 a 25. 
Extraído de "Armour in Focus Profiles: The Churchill Tank”, Winston and His Tank, Gerry Chester
Variantes del Churchill
El desarrollo del tanque Churchill sigue las evoluciones en armamento británicas, como se puede constatar a continuación:


Churchill I y II (1.430 unidades producidas)
En 1941 el cañón de 2 libras ya había demostrado su ineficacia contra los blindados alemanes. Sin embargo aún se estaba produciendo gran cantidad de ellos, ya que con la amenaza de una posible invasión de la isla no había tiempo para reequipar a todas las factorías para fabricar el nuevo modelo de 6 libras.

El Churchill I fue por tanto equipado con un cañón de 2 libras en la torreta y una ametralladora coaxial Besa de 7.92mm. Para complementar esta carencia de fuego se añadió en la estructura un obús de 3 pulgadas, capaz de disparar munición de alto explosivo a largas distancias. Con él el Churchill podía eliminar búnkers enemigos u otros objetivos fortificados. Como estos objetivos eran estáticos, que el cañón estuviese fijado en el chasis no era visto como una gran desventaja.

El Churchill II remplazó este obús por una segunda ametralladora en el casco.

Los tanques Churchill Mark I y II tuvieron su bautismo de fuego en el asalto a Dieppe en 1942, donde no tuvieron gran éxito. Sus pequeñas ruedas pensadas para carretera y su gran peso fueron una combinación pésima sobre las playas de guijarros sueltos de Dieppe. Estas pequeñas piedras se metían entre las ruedas y cadenas del tanque, haciendo que saltasen o se atascasen a la mínima, mientras que otros Churchill simplemente se enterraron a sí mismos en la gravilla suelta.

A pesar de este funesto estreno en combate el diseño básico demostró ser bastante fiable y con algunos cambios los Churchill I y II siguieron en servicio en Túnez e Italia, algunos de los cuales llegaron a sobrevivir incluso hasta las batallas por la línea Gótica en 1944.

Churchill I CS (6 unidades producidas)
Cada Cuartel General de escuadrón poseía una variante CS ('Close Support', o Apoyo Cercano) del tanque Churchill adscrito a él. Su papel era usar munición de gran calibre y alto explosivo para eliminar a la infantería atrincherada y los cañones con dotación, como los anticarros. También podían disparar humo para limitar las líneas de visión de aquellos objetivos que no pudiese destruir.

La información recogida de las tripulaciones de los Churchill I indicaba que el obús de 3 pulgadas montado en el casco era bastante ineficaz. Era muy difícil de apuntar, ya que todo el tanque tenía que girar para alinearlo, y era casi imposible alcanzar a un enemigo que se encontrase en una posición más baja que el casco del tanque.

El Churchill I CS fue un tanque de apaño, que tenía otro obús de 3 pulgadas en la torreta en lugar del cañón de 2 libras. Para que estos tanques fuesen aún más eficaces, se recuperaron algunas cúpulas de Panzer III destruidos y se añadieron a su torreta, para conferir a los comandantes más visibilidad en el campo de batalla.

Esta variante del Churchill tuvo una producción muy limitada (sólo seis) y sólo entró en acción una vez.


Churchill III (675 unidades producidas)
Con una disponibilidad cada vez mayor del potente cañón OQF de 6 libras y varias modificaciones, el Churchill III nació siendo un diseño fiable que eliminaba el obús de 3 pulgadas del casco y equipaba al tanque con un cañón principal mucho mejor en una pequeña torreta de soldadura más cuadrada.

La producción empezó en marzo de 1942, por lo que el Churchill III entró en acción en Dieppe, El Alamein, Túnez, Italia y el noroeste de Europa. Su excelente resistencia queda de manifiesto con un dato: durante dos combates en el Norte de África, seis Churchill III soportaron en conjunto 106 impactos de proyectiles perforantes y de alto explosivo.

A pesar de que cada tanque fue alcanzado unas 17 o 18 veces de media, sólo uno fue destruido, otro quedó inmovilizado al perder una cadena y a un tercero se le atascó la torreta. ¡Ni punto de comparación con otros tanques contemporáneos, que solían quedar fuera de combate al primer impacto!

Antes de la invasión de Normandía se reequiparon 242 Churchill III con cañones de 75 mm, que pasaron a ser conocidos como Churchill III* (75 mm).


Churchill IV (1.622 unidades producidas)
El Mark IV fue el Churchill con mayor producción, virtualmente idéntico al Mark III siendo su cambio más reseñable el retorno a una torreta de fundición. Era de dimensiones similares a la empleada en el Churchill III, pero con curvas que eliminaban los ángulos rectos de aquella. Esta torreta de fundición era mucho más barata de fabricar y al carecer de cordones de soldadura o puntos de unión, ofrecía unas características defensivas mejores.

El Churchill IV hizo su estreno en combate en la campaña italiana y también luchó por todo el noroeste de Europa. 

Antes del Día D se reequiparon 820 Churchill IV con cañones de 75 mm, lo que los convirtió en versiones casi indistinguibles del  Mark VI, que fueron bautizadas como Churchill IV-B (75 mm).

viernes, 21 de marzo de 2014

Artículo: Breve historia de Finlandia en la IIGM

Traducido con permiso expreso de FoW
Título original: A Brief History of Finland in WWII
Autor: Wayne Turner
Enlace original: www.flamesofwar.com
Traducción: Marcos García (Kushtar)


La Guerra de Invierno
El ejército finlandés se ganó la atención mundial en 1939 durante la famosa Guerra de Invierno o Talvisota, cuando se enfrentó a una invasión del ejército soviético de un millón de hombres. Esta ofensiva fue la consecuencia de unas conversaciones de paz fallidas ese mismo año, en las que Stalin exigió que Finlandia cediese territorios vitales, bases militares y minas. Frente al ingente ejército soviético, los defensores finlandeses lucharon como David contra Goliat durante cuatro meses.

Durante uno de los inviernos más duros vistos en el Círculo Ártico en más de cien años, los valientes defensores aprovecharon las temperaturas de –30º C a –40º C en provecho propio para detener y luego destruir a las columnas militares rusas.

Usaron con gran maestría los lagos y los espesos bosques de su patria para canalizar los ataques de un enemigo que los superaba ampliamente en número. Los finlandeses se ganaron entonces una reputación de guerreros capaces e impávidos, pero la ayuda aliada no llegó a tiempo para evitar la derrota.

Una segunda ofensiva soviética obligó a Finlandia a pedir la paz. Aún así, se dice que uno de los generales soviéticos llegó a decir: "Hemos conquistado apenas tierra suficiente para enterrar a nuestros muertos".


Paz inestable
Finlandia se había defendido con uñas y dientes y le había infligido al poderoso ejército soviético más de 250.000 bajas. Pero muchos finlandeses aún así se sentían despechados por el resultado de esta Guerra de Invierno y las duras condiciones impuestas por los soviéticos en la firma del tratado de paz. La pérdida de Viipuri y el territorio finlandés de Karelia hizo que unos 400.000 fineses se viesen desplazados de sus hogares ancestrales.

Las continuas intromisiones soviéticas en los asuntos internos fineses indicaban que a Stalin aún le quedaban ganas de apretar más las tuercas al país, y la postura de los aliados occidentales cada vez más cercanos a Moscú frente al expansionismo alemán hacía presagiar otra invasión a corto plazo. Durante los años 1940 y 1941 el ejército finlandés permaneció en alerta general y totalmente movilizado, preparado para una segunda invasión.


Con estos acontecimientos como telón de fondo Alemania empezó a cortejar al gobierno finlandés, ofreciéndoles armas modernas a cambio de derechos de paso para las tropas de la Wehrmacht a través de su territorio, para reforzar a su ejército en Noruega.

Sintiéndose sola y vulnerable, Finlandia se agarró a esta tabla de salvación con la esperanza de que la presencia de tropas alemanas disuadiese a los rusos de cualquier acción irresponsable.


La Guerra de Continuación
El 22 de junio de 1941 Alemania lanzó la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética. En ella se incluían ataques lanzados desde suelo finlandés en un intento por capturar el vital puerto de Murmansk. Finlandia estaba al tanto de estas ofensivas y aprobó el uso de su territorio, pero no llegó a declarar la guerra a los soviéticos.

Este estado de paz parcial no duró mucho, hecho pedazos por el zumbido de los bombarderos soviéticos que buscaron venganza en las ciudades del norte de Finlandia.

El 25 de junio de 1941 el presidente finés Risto Ryti informó a su pueblo en un discurso desde el Parlamento de que se había declarado el estado de guerra entre Finlandia y la Unión Soviética, aunque Finlandia no llegó a firmar un tratado de alianza formal con Alemania. Para los fineses esta lucha pasó a ser conocida como la Guerra de Continuación, o Jatkosota, término que reflejaba su sentimiento de que no era más que una prolongación de la contienda por su supervivencia nacional. Gran Bretaña declaró la guerra a Finlandia, mientras que los Estados Unidos no, aunque sus tropas tomaron parte en acciones hostiles contra el ejército finlandés.


Operación Silberfuchs (Zorro Plateado)
El bautismo de fuego fue la Operación Silberfuchs, en el lejano norte, con el Cuerpo de Montaña alemán (integrado por la 2ª y 3ª Divisiones de Montaña). Llevaron a cabo un ataque con éxito para reconquistar las minas de níquel de Petsamo, aunque su empuje posterior hacia Murmansk fue frenado en el río Litsa por la defensa soviética y una línea de suministros demasiado extensa.

Más hacia el sur, en Salla, el 36º Cuerpo Alemán, consistente en la División SS Nord, la 69ª División, los 40º y 211º Batallones Panzer y la 6ª División Finlandesa, intentó cortar la vía férrea hacia Murmansk pero su avance no tardó en verse reducido a punto muerto.

Las tropas finesas seguían bajo mando patrio y la cooperación entre ambos ejércitos era pobre. La 3ª División Finlandesa atacó Kestenga pero no tardó en verse frenada también. No queriendo forzar su suerte con los aliados occidentales, el Alto Mando Finlandés emitió órdenes secretas para detener su ofensiva, que fue abandonada por completo en septiembre de 1941.


La ofensiva del istmo de Karelia
El 30 de junio de 1941 las fuerzas finesas veteranas de la Guerra de Invierno se lanzaron al ataque hacia el sur, avanzando con la intención de barrer a su antiguo enemigo del istmo de Karelia. Éste es una estrecha franja de tierra entre Leningrado y Finlandia, una posición defensiva y estratégica clave, que había estado en manos finlandesas antes de la Guerra de Invierno.

El istmo había sido escenario de intensos combates durante la guerra de 1939 y tres Cuerpos Finlandeses se lanzaron sobre él, formados por las Divisiones 2ª, 4ª, 8ª, 10ª, 12ª, 15ª y 18ª. La ofensiva en pinza había conseguido reconquistar Viipuri a finales de agosto, atrapando en Porlammi a tres divisiones soviéticas.

En diciembre de 1941 las fuerzas finesas habían reconquistado todo el istmo y se habían atrincherado en una nueva línea defensiva. Los alemanes querían que siguiesen avanzando para capturar Leningrado, pero el gobierno finés se negó.


La ofensiva de Karelia Oriental
En julio de 1941 el comandante finlandés, el mariscal Mannerheim, lanzó lo que sería la ofensiva de mayor éxito de Finlandia en toda la guerra: la operación para recuperar la rica zona agrícola de Karelia al este del lago Ladoga. En ella se vieron involucrados dos Cuerpos completos, que incluían las 1ª, 5ª, 6ª, 11ª y 14ª Divisiones finesas asi como la 163ª División alemana del Grupo Oivonen. La mayoría de los tanques capturados a los soviéticos fueron integrados en la 1ª Brigada Jääkäri para formar el Grupo Lagus, la futura División Panssari, e irían en punta del ataque.

La 5ª División logró con rapidez una ruptura del frente en Korpiselkä el 10 de julio. La ofensiva no tardó en reconquistar la ciudad finesa de Sortavala y siguió adelante, atrapando a dos divisiones completas soviéticas entre la población y el lago Ladoga. A finales de septiembre de 1941 ya había recuperado todo el territorio perdido por los finlandeses, pero el mariscal Mannerheim ordenó que sus hombres continuasen hasta hacerse con el control de toda la Karelia oriental soviética. El objetivo de esta operación era establecer una línea defensiva avanzada más corta y por lo tanto más fácil de mantener. En octubre las 4ª y 8ª Divisiones fueron transferidas desde el istmo de Karelia para reforzar la ofensiva. La punta de lanza giró hacia el sur y en tres días el Grupo Lagus llegó a una posición defensiva idónea a lo largo del río Syväri entre los lagos Ladoga y Onega.

Petroskoi, a orillas del lago Onega, cayó el 1 de octubre de 1941. El Día de la Independencia en Finlandia, el 6 de diciembre de 1941, todas las zonas perdidas en la Guerra de Invierno fueron declaradas oficialmente incorporadas de nuevo al país y los refugiados de la guerra de 1939 empezaron a repoblar lentamente sus antiguos hogares. El ejército finés había perdido 26.000 hombres para recuperar estas tierras.


Estrategia defensiva
Al no querer incurrir innecesariamente en la ira de los Estados Unidos, el mariscal Mannerheim y el presidente Ryti decidieron no ir más allá en su ofensiva hacia el mar Blanco, dejando el vital puerto mercante de Archangelsk en manos soviéticas, lo que aseguraba un flujo constante de material americano y británico para reforzar al Ejército Rojo. Los combates siguieron hasta enero de 1942 para eliminar las últimas bolsas de resistencia soviética, pero la línea del frente no se movió más. Se erigieron formidables líneas de defensa, fortificaciones y terraplenes por todo el istmo de Karelia, a lo largo del río Syväri entre los extremos meridionales de los lagos Ladoga y Onega, así como a lo ancho del istmo de Maaselkä al norte del lago Onega. La última línea defensiva, en el lejano norte, sería patrullada someramente por soldados en esquíes.

Con la guerra prolongándose más de lo esperado, el país empezó a sentir la escasez de mano de obra y muchos de los soldados de mayor edad fueron relevados del servicio activo, para volver a sus hogares y desempeñar tareas vitales en la patria como cultivar los campos o trabajar en la industria. Cinco divisiones fueron licenciadas y sólo quedaron soldados suficientes para vigilar las líneas defensivas.


Contraataques soviéticos
A principios de 1942 la Unión Soviética lanzó el primero de varios contraataques con varias divisiones y brigadas navales en la parte más oriental de la línea finesa, en el área de Kriv en el istmo de Maaselkä. La 3ª Brigada Finlandesa fue trasladada con rapidez desde sus posiciones en el istmo de Karelia para reforzar la línea, logrando repeler a los rusos con grandes bajas.

A principios de enero de 1942 el Ejército Rojo logró tomar la isla de Suursaari en el golfo de Finlandia. La Unidad de Combate P del mayor-general Aaro Pajarit lanzó un ataque sorpresa sobre el hielo para recuperarla en marzo, y con un fuerte apoyo de la Fuerza Aérea Finlandesa fue todo un éxito.

Los soviéticos intentaron en varias ocasiones a lo largo de enero establecer una cabeza de puente en la parte occidental del canal del mar Blanco, al norte del lago Onega, para recuperar las ciudades de Poventsa y Karhumäki. Se toparon con una intensa resistencia por parte de los veteranos fineses de la 1ª Brigada Jääkäri, que fueron capaces de repeler todas las intentonas con dos regimientos de fusileros y una brigada de soldados sobre esquíes. Los soviéticos sufrieron enormes bajas, lo que llevó a los crecidos finlandeses a bautizar la zona como Tapponiemi (cabo de la Matanza).


Las mayores ofensivas tuvieron lugar en abril de 1942. En el río Syväri tres Cuerpos soviéticos con grandes formaciones de tanques KV-1 lograron penetrar en las defensas. Pero un contraataque finés con cuatro divisiones, incluidas las 3ª y 6ª Panssari Komppania, los frenó en seco con un éxito rotundo. La punta de lanza soviética fue rodeada y aplastada. En junio de 1942 la línea defensiva en el río Syväri ya volvía a estar intacta. Mientras tanto en Kestenga, al norte, varias divisiones soviéticas atacaron al Cuerpo conjunto germano-finés, aunque hicieron pocos progresos en el agreste terreno y su ímpetu inicial se detuvo en poco tiempo.

Durante julio la batalla más intensa del istmo de Karelia fue por la posesión de Sevastopol, una base militar finlandesa en el sector defendido por el 7º Regimiento de Infantería. Ambos bandos sufrieron grandes bajas, pero los defensores se mantuvieron firmes. Parte de las operaciones soviéticas consistieron en la infiltración de una brigada de partisanos rusos tras las líneas finlandesas, aprovechando los densos bosques de la zona, pero en pocos días todos ellos habían sido capturados o muertos sin haber hecho gran cosa.


Tablas
Durante el resto de 1942 y 1943 no hubo operaciones a gran escala y la zona quedó sumida en una paz relativa. En el sur, desde el lago Onega hasta el istmo de Karelia ambos bandos adoptaron una estrategia de trincheras, pero en el norte la larga frontera, los bosques y la falta de carreteras se aliaban para hacer impracticable este sistema. Las fronteras tenían que ser patrulladas regularmente y se producían muchas escaramuzas de baja intensidad. Se realizaban operaciones de reconocimiento para capturar prisioneros en busca de información o para explorar las posiciones enemigas, además de llevarse a cabo pequeñas incursiones tácticas para capturar objetivos estratégicos concretos. Varias bases militares secundarias de la zona cambiaron de manos varias veces durante estos meses. Los ataques a la población civil causaron un amargo resentimiento entre los fineses, mientras patrullas de ambos países seguían poniendo a prueba las defensas rivales en el este de Karelia, donde las fortificaciones daban paso a extensas zonas agrestes de bosques y colinas.


Asegurar la paz
A medida que la guerra proseguía y la balanza se inclinaba en contra de Alemania, Finlandia buscó la paz por su cuenta. Sin embargo Stalin exigía una rendición incondicional, un precio que Finlandia no estaba dispuesta a pagar. Como resultado de estas negociaciones el apoyo alemán al país también se resintió y Hitler retiró tropas y suministros vitales.
    
En junio de 1944 los soviéticos iniciaron una ofensiva total con dos Ejércitos de Tanques de la Guardia, que aplastaron sin miramientos las defensas finlandesas en el istmo de Karelia.

El mariscal Mannerheim realizó una súplica personal a Hitler, que cedió y envió material antitanque muy necesitado a primera línea del combate. No obstante, el avance soviético continuó hasta que en los bosques al norte de Viipuri ambos ejércitos chocaron en la colosal batalla de Tali-Ihantala, la mayor jamás vista en suelo nórdico.

Tras una semana de intensos y sangrientos combates el avance soviético quedó frenado gracias a que las tropas finesas, que usaban el nuevo equipo de artillería, cañones de asalto y antitanques panzerfaust suministrados por los germanos. Otras batallas de gran intensidad en Viipurinlahti, Vuosalmi, Siiranmäki y Äyräpää también contribuyeron a detener el ímpetu soviético. Entonces el Ejército Rojo volvió su atención a Polonia y los Balcanes, dejando en segundo plano el frente finés, que se estabilizó. No obstante, Finlandia ya estaba cansada de la guerra y Stalin necesitaba esas tropas para otros frentes, por lo que al final accedió a negociar la paz.

La guerra con la Unión Soviética había terminado. Finlandia había asegurado su independencia.

martes, 18 de marzo de 2014

La campaña italiana en Flames of War

Fortress Italy y Road to Rome son los dos nuevos suplementos de Flames of War para su reglamento de II Guerra Mundial, con los que podremos descansar de tantas batallas en el Francia o el frente del Este, centrándonos en otro de los escenarios más duros y sangrientos de la guerra en Europa.

Fortress Italy cubre todas las fuerzas del Eje que lucharon en la península, tanto alemanas como de la República Social Italiana. Se incluyen todas las listas que ya habían en los suplementos Dogs & Devils y Cassino, así como varios Informes de Inteligencia provenientes de la web y otras listas totalmente nuevas. La Hermann Göring Fallschirmpanzerdivision tiene un papel esencial en el libro, así como muchas otras que lucharon junto a ella en la cabeza de playa de Anzio y más tarde en las retiradas a la línea Gustav o la lucha por Cassino. También se incorpora la compañía Stützpunkt, una compañía fortificada especialista en defensas numantinas y que cuenta con gran cantidad de fortificaciones, defensas preparadas y artillería. Para sus aliados italianos de la RSI aparecen las listas de Compagnia di Fanteria y de Gruppo Esplorante, que lucharon en la línea Gótica y los Alpes, así como los RSI Paracadutisti que combatieron desde el cerco a la playa de Anzio hasta las puertas de Roma.

Road to Rome da un extenso vistazo a las tropas aliadas que empujaban desde el sur, una amalgama de británicos y de países de la Commonwealth en el 8º Ejército, las fuerzas polacas del II Cuerpo Polaco, las tropas americanas del 5º Ejército y los franceses del Cuerpo Expedicionario. Los británicos, hindúes, canadienses, neozelandeses y sudafricanos cuentan con varias compañías de todo tipo (desde reconocimiento hasta acorazadas) con reglas especiales según su nacionalidad revisadas a partir de los Informes de Inteligencia publicados en la web. Los polacos son especialistas en compañías acorazadas con material americano, pero sus tropas llegan a convertirse en Intrépidas Veteranas tras la batalla de Cassino, en la que jugaron un papel vital. Los norteamericanos tendrán su abanico completo de equipo y compañías para que cualquiera encuentre lo que busca, mientras que los franceses aportarán la nota de color con sus compañías de Tirailleurs, Goums y Spahis, tropas coloniales y altamente especializadas que lograron romper el punto muerto de Cassino tras meses de duros combates.

Con esta ingente cantidad de material en el horizonte, hay que empezar a pensarse muy mucho la posibilidad de recrear batallas en la península italiana en los años 1943 y 44.





viernes, 14 de marzo de 2014

Artículo: El camino a Roma: la campaña italiana (II)

Traducido con permiso expreso de FoW
Título original: The Road To Rome: Italian Campaign 1943-1944
Autor: Ken Camel
Enlace original: www.flamesofwar.com
Traducción: Marcos García (Kushtar)

La campaña italiana (1943-44)
Extraído de la Wargames Illustrated #271


Cassino
Conjuntamente con los primeros intentos aliados de romper el cerco en la cabeza de playa de Anzio, el Cuerpo Expedicionario francés y el II Cuerpo norteamericano pasaron a la ofensiva para arrebatar de manos alemanas el control de Cassino. Los franceses trataron de flanquear el monasterio por el noreste, pero se toparon con la 5ª Gebirgsjägerdivision (División de montaña). La 34ª División de Infantería americana intentó durante tres días cruzar el río Rapido y entrar en el pueblo de Cassino, sin éxito.

Finalmente, apoyada por los tanques, la 34ª División aseguró una pequeña cabeza de puente al otro lado del río y luchó palmo por palmo para llegar al pueblo. Así se pudo liberar a la 36ª División de Infantería, para que asaltasen las montañas en el hueco dejado entre la 34ª División y la Fuerza Expedicionaria francesa. Durante la siguiente semana las fuerzas aliadas sufrieron para ir abriéndose paso de colina en colina.

A principios de febrero se detuvo la ofensiva. Los alemanes desplazaron a la 90ª Panzergrenadierdivision de la línea del frente para reforzar las posiciones alrededor de Cassino. Los aliados se retiraron a posiciones más defendibles y así terminó la primera batalla de Cassino.

Operación Fischfang
De vuelta en Anzio los alemanes contraatacaron. Conocida como Operación Fischfang, el ataque empezó el 16 de febrero con la intención de sacar a los aliados de la playa. Con una punta de lanza formada por la 3ª División Panzergrenadier y la 715ª Infanteriedivision, el ataque se concentró en la carretera de Anzio contra la 45ª División de Infantería en un intento por dividir la cabeza de playa en dos. Se llevaron a cabo también ataques secundarios de distracción contra los flancos ocupados por la 56ª Division británica y la 3ª División estadounidense.

Al final del primer día la Operación Fischfang no había logrado ningún avance significativo en las líneas aliadas. Las elevadas bajas alemanas obligaron al alto mando a ir rotando las unidades involucradas en los asaltos durante los siguientes tres días.

Aunque casi lograron atravesar las defensas de la 45ª División de Infantería, al final la cabeza de playa fue reforzada cuando desembarcaron las unidades de apoyo mantenidas en reserva. El 19 de febrero se dio por concluida la operación.


Segunda batalla de Cassino
El 14 de febrero el II Cuerpo estadounidense había sido reemplazado por el II Cuerpo neozelandés. En esta unidad estaba la 2ª División de Infantería neozelandesa, la 4ª División de Infanteria hindú y la 78ª División de Infantería británica. Como el II Cuerpo americano casi había llegado al monasterio durante su último ataque, el plan neozelandes para ocupar Cassino siguió las mismas directrices.

El 17 de febrero la 4ª División hindú había ocupado las posiciones de las 34ª y 36ª Divisiones de Infantería estadounidenses, mientra que la 2ª División neozelandesa tendría que cruzar el Rapido y avanzar hacia el pueblo de Cassino una vez más. Tanto los ataques hindú como neozelandés fueron un fracaso. Un Batallón Maorí consiguió entrar en Cassino, pero fue expulsado con rapidez por un contraataque alemán en la mañana del día 18 de febrero.

Tercera batalla de Cassino
Con Anzio asegurado tras el fracaso del contraataque alemán, los aliados se sintieron con fuerzas para lanzar un nuevo ataque contra Cassino con más éxito. Se iniciaron los preparativos para un tercer asalto. No obstante, los alemanes habían reemplazado a la ahora exhausta 90ª Panzergrenadierdivision con la fresca y experta 1ª Fallschirmjägerdivision.

El ataque empezó el 15 de marzo con el controvertido bombardeo del monasterio. Una lucha feroz por las montañas entre los Fallschirmjäger y los Gurkhas hindús dejó a ambos bandos agotados. La lucha en el pueblo de Cassino se mantuvo con total intensidad durante casi una semana, pero el 23 de marzo el general Freyberg, comandante del II Cuerpo neozelandés, logró consolidar sus escasos progresos y se puso fin a la tercera batalla de Cassino.


Operación Diadema
Mientras aún se combatía con fiereza a lo largo de la línea Gustav, el general Alexander, comandante de las fuerzas aliadas en Italia, empezó a planear un último asalto que la partiese en dos.

La pesadilla logística de abastecer a los ejércitos combinados británico y estadounidense se palió en cierta medida al destinar a todas las fuerzas con equipo inglés al 8º Ejército y a todas las unidades con equipo americano al 5º Ejército. La única excepción fueron las dos divisiones británicas que seguían en Anzio.

Después a cada ejército se le dieron unas tareas muy concretas. El 8º Ejército debía asaltar Monte Cassino y abrir una cuña a través del valle Liri, mientras que el II Cuerpo del 5º Ejército tendría que abrirse paso por la costa occidental para atacar Anzio. Por último, el VI Cuerpo estadounidense tendría que romper desde dentro el asedio de Anzio cuando las reservas alemanas fuesen desviadas hacia el sur, por los ataques directos contra la línea Gustav.

La Operación Diadema empezó con una barrera artillera de unos mil cañones el día 11 de mayo. Al principio no hizo más que imitar los resultados de otros ataques anteriores. La 8ª División hindú cruzó el río Rapido, pero con unas bajas insufribles. La resistencia enemiga era tan intensa como lo había sido contra la 36ª División estadounidense. Más cerca de Cassino la 4ª División británica lo estaba pasando aún peor, incapaz de salvar el curso del río durante tres días.


Dos divisiones americanas de refresco, la 85ª y la 88ª, empezaron el asalto por la costa occidental en la mañana del día 12 de mayo, encontrándose con una resistencia igual de férrea. Un Cuerpo Polaco con la 3ª División de los Cárpatos y la 5ª División de Infantería de Kresowa, apoyado por la 2ª Brigada Acorazada polaca, lanzó un cuarto asalto contra el monasterio. También se toparon de lleno con la obstinada resistencia de la ya legendaria 1ª Fallschirmjägerdivision.

Pero hubo dos factores que cambiaron las tornas respecto a los tres meses anteriores. Ahora había disponibles más cañones y nuevas divisiones de refresco para apoyar cualquier ruptura de la línea, además de contar con las tropas de montaña del Cuerpo Expedicionario Francés.

El CEF logró cruzar las montañas e infiltrarse entre las posiciones de la 71ª Infanteriedivision alemana. En los dos primeros días ya habían hecho avances prodigiosos. Al amenazar toda la defensa alemana tanto en la costa occidental como en el valle Liri, la línea Gustav empezó a combarse.

El resto del Cuerpo Expedicionario Francés fue enviado a reforzar esta brecha, amenazando aún más la integridad de toda la línea de defensa. Las reservas alemanas fueron enviadas al sur. El general Alexander vio esto como la señal para sacar de la reserva al I Cuerpo Canadiense, que reforzó y expandió la pequeña cabeza de playa ganada por la 8ª División hindú. La 78ª División británica fue enviada a reforzar al exhausto XIII Cuerpo.

La respuesta alemana a la penetración francesa fue desviar a la 90ª Panzergrenadierdivision y a la 26ª Panzerdivision, que estaban apoyando la defensa de Cassino, para frenar el avance francés. Este súbito repliegue de toda la línea defensiva en las montañas obligó a Kesselring a autorizar una retirada general hacia la línea Hitler.

Un segundo ataque del Cuerpo Polaco, unido a la retirada escalonada de la 1ª División Fallschirmjäger hacia la línea Hitler, por fin dejó el monasterio de Cassino en manos aliadas. El II Cuerpo Estadounidense también avanzó por la costa siguiendo de cerca la retirada alemana. La operación francesa en las montañas había roto la línea Gustav, pero el geneal Alexander aún se guardaba una sorpresa.


Operación Búfalo
Al amanecer del día 23 de mayo otra demoledora barrera artillera aliada cayó sobre las defensas de la ciudad de Cisterna. Se lanzó un asalto generalizado desde todos los puntos de la cabeza de playa de Anzio a cargo de la 1ª División Acorazada, la 3ª División de Infantería y la 1ª Fuerza de Servicios Especiales estadounidenses. La resistencia inicial fue intensa y los campos de minas alemanes se cobraron un fuerte tributo entre los blindados y cazacarros americanos. Pero al atardecer la FSE había cortado la Autopista 7 al sur de Cisterna, y todas las unidades involucradas en el asalto habían logrado sus objetivos principales.

Más de 700 misiones aéreas fueron autorizadas sobre Cisterna y otros objetivos más lejanos. Al caer la noche la 1ª División Acorazada había cruzado la vía férrea Cisterna-Campoleone y atravesado la línea defensiva alemana.

Los informes alemanes al acabar el día indicaban que la 362ª Infanteriedivision, (enfrentada a la 1ª Acorazada norteamericana) había perdido casi el 50% de su potencial de combate, y que dos regimientos de la 715ª Infanteriedivision (enfrentada a la 3ª de Infantería y la FSE) habían quedado reducidos al 40%. La Fallschirmpanzerdivision Hermann Göering, totalmente reequipada y destinada en un principio a Francia, fue desviada a toda prisa hacia el sur para taponar la brecha.

El 14º Ejército Alemán solicitó que fuerzas de combate adicionales del I Cuerpo Paracaidista, que mantenía la línea al norte, fuesen desviadas hacia el sur para reforzar las maltrechas fuerzas del LXXVI Panzerkorps en el frente de Cisterna. Pero los ataques conjuntos de la 1ª y 5ª Divisiones británicas, junto con la 45ª Divisón estadounidense, retrasó su partida .El general von Mackensen, comandante del 14º Ejército, era muy consciente de su precaria situación, pero tuvo que denegar una solicitud para retirar sus fuerzas del amenazado flanco izquierdo en Cisterna.


Al día siguiente la 1ª Acorazada y la FSE aumentaron el terreno ganado al otro lado de la vía férrea de Cisterna, en un empuje imparable que los llevó a cortar la Autopista 7 también al norte de la ciudad, mientras que la 3ª División de Infantería americana cerraba el cerco. Cisterna cayó al día siguiente, dejando casi un millar de prisioneros alemanes.

Al atardecer del 26 de maño la 3ª División y la FSE se encontraban en las estribaciones de las montañas Lepini. La 1ª División Acorazada se situó a medio camino entre la entrada al valle Velletri Gap y su objetivo, la Autopista 6. 

Los avances nocturnos llevaron a la 1ª División Acorazada a dos millas de Velletri al salir el sol. La caballería motorizada de la 3ª de Infantería se lanzó de cabeza a la Garganta de Velletri sin detenerse hasta Artena, a apenas 5 km. de Valmontone y la Autopista 6.

Con Artena capturada el 27 de mayo, el avance del VI Cuerpo se detuvo temporalmente. Se estaban rediseñando los planes de avance del 5º Ejército, y los alemanes se habían empezado a recuperar de la confusión de su retirada precipitada. En concreto los Aufklarungs de la Fallschirmpanzerdivision Hermann Göring ya estaban en la zona de Valmontone y lanzaron varios contraataques contra la Fuerza Operativa Howze (compuesta por elementos de la 1ª División Acorazada y la 3ª de Infantería). El grueso del VI Cuerpo fue desviado directamente hacia Roma y el empuje hacia la Autopista 6 se dejó en manos de la 3ª División, la Fuerza Operativa Howze, y la Fuerza de Servicios Especiales.

Aunque al final había tenido éxito, el desembarco en Anzio había salido muy caro en hombres y material. En los primeros cinco días de cabeza de playa las bajas habían superado los 4.000 hombres. Las pérdidas blindadas sobrepasaban los 80 tanques y cazacarros sólo durante el primer día. No obstante, el punto muerto al sur de Roma se había roto por fin y los 10º y 15º Ejércitos alemanes se retiraban hacia el norte. La Ciudad Eterna fue capturada el 3 de junio de 1944.


La Autopista 6 o Roma
Se ha escrito mucho acerca de por qué el general Clark cambió la dirección de su ataque el 25 de mayo. En una de las acciones más controvertidas de toda la campaña, Clark desvió el grueso de su ofensiva, de cortar la Autopista 6 al noroeste, a avanzar directamente hacia las fauces de la línea defensiva del 10º Ejército alemán en los montes Albanos. Ríos de tinta han corrido por su vanidad, su desprecio por las órdenes de Alexander, las quejas de sus comandantes de campo y sus ansias por acaparar los titulares sobre la captura de Roma dejando escapar al 10º Ejército alemán.

No obstante, dos comunicados Top Secret Ultra interceptados durante su avance pueden arrojar algo de luz adicional. Clark sabía que la bien equipada Fallschirmpanzerdivision Hermann Göring había sido enviada para cerrar la brecha en Valmontone y que los alemanes habían ordenado al grueso de sus fuerzas acorazadas en los montes Albanos que se dirigiesen hacia allí. Esta información podría haber motivado un cambio de planes, modificando su ataque para tratar de adelantarse al movimiento enemigo.

No podía saber que la Hermann Göring iba a ser sorprendida en campo abierto por la aviación aliada, ni que la orden de desplazar a los tanques y cañones antitanque alemanes nunca iba a llegar a su destino debido a los fallos de las líneas de comunicación. Aunque son mera especulación, estos hechos podrían justificar las decisiones de un comandante táctico sobre el terreno durante una batalla, y que un comandante de ejército guardase el secreto de una información Top Secret Ultra, en lugar de guiarse meramente por el ansia de ser el libertador de Roma.


Noticias en la última página
La caída de Roma y el desembarco aliado en Normandía dos días después, desplazaron a Italia al cuarto puesto de las prioridades americanas en la planificación de la guerra, lo que relegó a esta campaña a las últimas páginas de los diarios. A medida que los recursos bélicos se desviaban principalmente al frente europeo, el Pacífico e incluso la Unión Soviética, el penoso avance por Italia se prolongó durante todo el año 1944. Más ríos, más montañas y más tiempo de perros se combinaron con la tenaz defensa alemana para frenar el avance aliado, convirtiéndolo en una empresa ardua, metódica y muy costosa para ambos bandos.

Se libraron cientos de batallas cada día por toda la península italiana a medida que los 5º y 8º Ejércitos aliados avanzaban hacia los Alpes y finalmente la puerta sur del Tercer Reich. Las órdenes de Hitler de aferrarse a los recursos del norte de Italia mantuvieron a los 10º y 15º Ejércitos alemanes enzarzados durante meses en duros combates con los ejércitos aliados de diez países diferentes. El baño de sangre aún continuaría durante un año más.