martes, 29 de marzo de 2011

Reseña: The Sabbat Worlds Crusade

The Sabbat Worlds Crusade

Dan Abnett
Libro de trasfondo, 96 pág., tapa blanda
Black Library Publishing
ISBN 1-84416-249-9
£15 / $30

Puntuación: 4/5

La guerra en los Mundos de Sabbat ha rugido durante 20 años. Los gloriosos ejércitos del Imperio combaten a las pavorosas fuerzas del Caos, en su lucha por devolver todo el sector al abrazo del Emperador. La victoria pende de un hilo y un solo error podría sellar el destino de billones de personas.

Las ingentes hordas del Caos pugnan por el control de cientos de planetas habitados. Se libran batallas con uñas y dientes por tierra, aire y en las insondables profundidades del espacio. El Imperio penetra en territorio enemigo, batiéndose el cobre con un rival que es a la vez tenaz y disciplinado. A cada movimiento sigue un contraataque, y los mayores estrategas de esta era se esfuerzan por superar a un enemigo que hace pagar a las fuerzas del Imperio con la sangre de sus hijos por cada metro que avanza.

Antonid Biota, consejero táctico superior del 5º Ejército de la Cruzada bajo el mando de Von Voytz, escribe este informe y crónica de los primeros 20 años de la Cruzada de los Mundos de Sabbat, como él mismo dice, con tres propósitos: describir en detalle toda la campaña para su posterior estudio por historiadores, oficiales militares y el Departamento Tacticae Imperialis; dejar constancia del valor y sacrificio de todos los que han dado su vida en la campaña; y por último, para justificar al Señor de la guerra Slaydo y demostrar que, a pesar de toda la oposición inicial, su planteamiento y empresa fueron correctos.


Phase One: Opening Gambits (754-756): este capítulo incluye una introducción del autor, Antonid Biota, acerca de los motivos que tiene para escribir esta crónica de la Cruzada. También nos pone en antecedentes respecto a la conquista inicial de todo el sector a manos de la humilde Santa Sabbat de Hagia (incluido un mapa contemporáneo de esta primera cruzada, el Mappa Imhava, fechado en M35), y su pérdida a manos del Archienemigo ante la casi total pasividad de los mandos imperiales, que lo consideraban un punto de valor casi nulo.
Posteriormente pasa a hablar del Señor de la guerra Slaydo. De su vida, su ascenso de Señor Militante a Señor de la guerra tras la campaña de Khulan, su encendida defensa de una reconquista de los Mundos de Sabbat, la oposición y envidia de otros altos cargos del ejército y la sensación de que la concesión del título y la orden de iniciar la campaña en Sabbat no era más que una forma de quitarlo de en medio.
En este capítulo también se cubre la primera fase de la guerra, la Operación Redrake, que tenía como objetivo Formal Prime, Indrid, Onscard y Long Halent. Además, habla brevemente sobre el Arconte Nadzybar (el líder supremo de las fuerzas del Caos) y sus lugartenientes, los Magister, haciendo hincapié en su sorprendente grado de organización y autonomía.


Phase Two: The Bloody Path to Balhaut (756-764):la segunda fase de la Campaña tiene como objetivo el propio mundo de Balhaut. Biota diserta acerca de lo polémico de esta decisión, ya que muchos suboficiales de Slaydo apostaban por otros objetivos más "asequibles". Los planes alternativos iban desde un desvío del avance hacia los sectores exteriores (defendido por generales como Cybon o Dravere), hasta la opción extremista de detener las operaciones durante uno o dos años, consolidar las posiciones y crear una "cabeza de playa" desde la que lanzar asaltos en el futuro (expuesta por los generales Curell y Demanth). Se dice que Slaydo, ferviente devoto de Santa Sabbat, siempre supo que sus pasos seguirían los de ella, directos a Balhaut.
En este capítulo se cubren las batallas de Ashek II (en la que aparecen por primera vez los titanes del Adeptus Mechanicus), Ambold Once (en la que la torpeza del Coronel Begulin estuvo a punto de costar muy cara al Imperio, hasta que el Capítulo de Serpientes de Hierro apareció para aliviar la situación), la primera batalla de Sverren, Fornax Aleph (un mundo desolado y muerto, en el que no se encontró ningún signo de vida y en el que desapareció un ejército Imperial entero de la noche a la mañana, sin explicación), Cociaminus, la segunda batalla de Sverren (provocada por un contraataque del propio Arconte, frenado in extremis por la gallardía del General Bulledin) y la artimaña de Fabian (un sutil engaño táctico de Slaydo, que le deja abiertas las puertas de Balhaut).

Phase Three: Balhaut (765): este capítulo describe con bastante detalle el asalto al mundo principal de la región de Sabbat, desde los bombardeos orbitales a la purga final del Archienemigo.
A pesar de que, sobre el papel, el Señor de la guerra Slaydo logró todos los objetivos marcados en su plan, el coste en vidas y el daño psicológico a la Cruzada fueron abrumadores. Cabe destacar la desesperada lucha casa por casa en Balopolis, donde murieron o fueron heridos de gravedad tres generales (Curell, Korsen y Bernz), lo que llevó a Slaydo a nombrar mariscal a uno de los oficiales más veteranos de Curell: el comandante Macaroth. Las islas Tark también fueron un hueso duro de roer, con el enemigo atrincherado fuertemente alrededor de las minas y refinerías de gas; el coste en vidas de limpiar este archipiélago de fuerzas hostiles, unido a la destrucción de varias refinerías de gas (que, según Biota, ardieron durante cinco años), llevaron a la dimisión y posterior suicidio del general Oliphant. El punto culminante de la conquista fue la toma de la Oligarquía y el Gran Palacio por las fuerzas de élite de la Guardia Imperial, apoyadas por marines de las Cicatrices Blancas, que duró 10 días. Finalmente, con el enemigo ya en retirada, el Señor de la guerra Slaydo y su guardia personal se toparon con el Arconte Nadzybar y su escolta, trabándose en combate singular.
Biota vuelve a hablar aquí sobre el misticismo que rodeó todas las acciones del Señor de la guerra, incluida su afición a consultar el tarot o a videntes del clero; se dice que sabía desde el primer día que estaba destinado a morir en Balhaut. Las últimas páginas están dedicadas a hablar sobre sus posibles sucesores, todos ellos dignos y válidos, así como de su polémica decisión de nombrar sucesor a Macaroth, victorioso contra todo pronóstico en la desesperada batalla de Balopolis.

Phase Four: The Cabal Salient (765-773):Macaroth demostró ser un líder mucho más osado (incauto, dirían algunos) que Slaydo. Aunque a toro pasado, muchos son los que alaban su visión de futuro y habilidad innata para trazar planes a gran escala, en aquel momento su objetivo les pareció una locura a todos: repetir la operación Redrake de Slaydo, pero a mucha mayor escala, asaltando 19 mundos del Sistema Cabal, en la zona exterior de la región de Sabbat. Aunque hubo varias victorias rápidas y sonadas como en Nonimax, Grimoyr (donde el Magister Sharenidy, huído de Balhaut, se suicidó antes de ser capturado por las tropas imperiales) o Presarius (donde los marines de las Serpientes de Hierro, una vez más, resistieron aislados del resto de la Cruzada durante nueve días contra una horda de mutantes), también se sufrieron dolorosas derrotas como la de Oscillia IX o el desastre de Parthenope (durante el cual el Magister Qux el Invidente, también superviviente de Balhaut, aplastó al ejército del General Onator con una astuta treta y más tarde aniquiló toda su flota orbital en lo que hoy es el Campo de Restos de Antioch).
Biota habla también de las consecuencias de este osado movimiento, que estaba estirando las líneas imperiales al máximo; este empuje desde Balhaut hizo que las fuerzas del Archienemigo se retirasen a otros mundos hasta ahora al margen de la guerra. En esta retirada del Caos cayeron planetas como Sapiencia, Verghast, Aexe Cardinal, Unida y el desgraciado mundo de Cociaminus (que cambió de manos al menos tres veces a lo largo de la campaña). El más importante de ellos fue Urdesh, uno de los principales Mundos Forja de Sabbat, que estuvo en manos de los Poderes del Caos durante 5 años (767-72) y produjo ingentes cantidades de armas y material para sus tropas. En este punto también se repasan los regimientos de la Guardia Imperial que perdieron sus mundos natales, entre ellos, por supuesto, El Primero y Último de Tanith, cuyo planeta cayó en 765 ante las fuerzas del Magister Rusheck Vakkim.
Aunque en 770 Macaroth había obtenido unos logros impensables y espectaculares, que lo llevaron a afirmar que dominaría el Saliente de Cabal en el invierno de 771, el ascenso de un nuevo Arconte en las filas del Caos lo cambiaría todo: Urlock Gaur y su Pacto Sangriento, una unidad de élite a imagen y semejanza de la Guardia Imperial, forjada en su bárbaro y tribal mundo natal de Gaurra. Esta nueva unificación del enemigo, junto a varios contrataques contra los flancos de la extensa línea imperial (a cargo de los Magisters Innokenti y Anakwanar Sek) y la obstinada resistencia del Mundo-fortaleza de Morlond, hicieron detenerse de golpe el avance de Macaroth en 773.

Phase Five: The Khan Group (773-775): Biota empieza el capítulo con varios testimonios de testigos o supervivientes de los horrores del Pacto Sangriento y el contraataque de los Magisters de Gaur. Tras pedir perdón por no poder mantener toda la imparcialidad exigible a un historiador en este último capítulo, por ser parte activa e involucrada en la Cruzada, comienza la narración de los horrores de la ofensiva del Archienemigo en el sector de planetas del Grupo Khan. Mundos muertos, arrasados, campos de concentración y exterminio, ciudades enteras esclavizadas como mano de obra, inviernos nucleares... También se detiene a analizar la nueva táctica del enemigo: allí donde antes el Caos interfería y cortaba las comunicaciones en su avance, bajo el patrocinio del Magister Sek se empieza a hacer uso de una "estrategia del terror" intensiva, permitiendo que las comunicaciones de los mundos asaltados y los regimientos imperiales aniquilados sigan activas hasta el último segundo, extendiendo los horrores de su exterminio a todos los mundos adyacentes.
Aparte de dedicar algunas páginas al Pacto Sangriento, su composición, tácticas y operatividad, Biota también narra los tres acontecimientos del contraataque del Grupo Khan que han dado un respiro a Macaroth y a las fuerzas del Imperio. Tres hechos aislados, fruto de la valentía unos, de la mano de la Santa otros, que pueden ayudar a decidir el punto muerto en el que se halla la Cruzada: la batalla de Enothis (el mayor enfrentamiento aéreo de toda la campaña), la batalla de Khan III (donde las fuerzas de infantería mecanizada del General Bulledin aplastaron al ejército del Magister Shebol Manorroja, que murió en el planeta) y el milagro de la reencarnación de Santa Sabbat en Herodor (historia contada con gran detalle en la novela Santa Sabbat Mártir, séptima de la serie de Los Fantasmas de Gaunt).
Por último, el autor realiza un análisis del estado del frente en la actualidad. Habla sobre el precario estado de la retaguardia Imperial, a pesar de la inyección de moral causada por la reencarnación de la Santa, así como los problemas de Macaroth al que acusan de apartar del frente a los generales veteranos y "probados" (como Cybon y Blackwood) para asecender a sus favoritos y amigos. También se detiene a analizar a las fuerzas del Caos que aún quedan en el sector, principalmente el Magister Anakwanar Sek (junto a sus soldados de élite, los Hijos de Sek), los mercenarios reptilianos conocidos como loxatl y nuevas máquinas de guerra de los Poderes Oscuros, como el tanque mantis (sin olvidar al temible Pacto Sangriento).
El libro termina con unas palabras de aliento, ahora que todo está por decidir, para que los ciudadanos imperiales contribuyan en la medida de sus posibilidades en la erradicación de la amenaza del Archienemigo de una vez por todas en esta zona del espacio.

Este libro es, desde luego, un complemento ideal para la serie de novelas de los Fantasmas de Gaunt, o simplemente para cualquiera que quiera saber más sobre la historia reciente del Warhammer 40.000. Ofrece una visión general y exhaustiva de los 20 primeros años de la Cruzada de los Mundos de Sabbat, ilustrada a conciencia con dibujos, mapas, gráficos y fotos; fotos que, en muchos casos, son de lugares reales con retoques informáticos para ajustarlas al mundo del 40K, o de figuras del juego de mesa ambientadas con escenografía y efectos por ordenador. Las biografías de los principales oficiales del Imperio también cuentan con fotografías retocadas y envejecidas, muchas de ellas de oficiales reales de la Guerra Civil Norteamericana. En su conjunto, dan al libro un tono de "credibilidad", de "accesibilidad", que le hace ganar muchos puntos.
Aún así, hay un par de cosas que se le pueden echar en cara:
Una que, a pesar de que Dan Abnett es un buen escritor y sabe mantener una narración, las descripciones de las operaciones a gran escala son muy simplistas; obviamente no le vamos a pedir que sea un estratega consumado, pero a veces pasa por algunos datos "de puntillas", sin querer tratar más a fondo el tema.
La segunda es la simpleza de los mapas. Los de las ciudades no están todo lo detallados que debieran (salvo un par de honrosas excepciones), y no hay un mapa general de todo el teatro de operaciones; los mapas locales son buenos, pero insuficientes, y con el enorme baile de nombres, planetas, sistemas solares y demás, es muy fácil perderse. Y aunque el envejecido y retoque las fotos no desentona en absoluto, hay algunas que están tan borrosas que uno se pregunta qué clase de tecnología tienen realmente en el cuadragesimoprimer milenio...

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